Es el oficio más rápido de empezar y el que peor se calcula. El sueldo bruto parece decente hasta que restas gasolina, seguro, mantenimiento y las horas muertas esperando pedido.
Esta es la pregunta que decide todo lo demás. En el reparto de comida a domicilio por plataforma, en España la ley dice que los repartidores son asalariados: la plataforma organiza el trabajo, así que tiene que contratarte y darte de alta. Si alguien te ofrece repartir para una plataforma «como autónomo» y llevando tú todo, eso es falso autónomo y el problema es tuyo cuando venga una inspección o un accidente.
Cosa distinta es el reparto de paquetería para una empresa de transporte, donde sí hay autónomos con su furgoneta y su ruta. Ahí las cuentas son otras: facturas tú, pagas tu cuota, tu vehículo y tu seguro, y el número que te dan es bruto de todo.
Antes de aceptar cualquier reparto con vehículo propio, haz una resta: lo que te pagan menos gasolina, seguro, revisiones, neumáticos y el día que la moto está en el taller. Mucha gente descubre en el tercer mes que estaba trabajando por la mitad de lo que creía.
Con contrato y jornada completa, lo habitual está entre 1.100 y 1.600 € netos, según la ciudad, las horas y los pluses de nocturnidad y festivo. El dinero de verdad está en los tramos que nadie quiere: noches de viernes y sábado, domingos y días de lluvia. Un repartidor que solo hace mañanas entre semana cobra bastante menos que uno que hace madrugadas de fin de semana, aunque echen las mismas horas.
En reparto por horas o por pedido, cuenta siempre el tiempo de espera. Dos horas conectado con tres pedidos no son dos horas de trabajo pagado si te pagan por entrega.
El reparto es una buena puerta de entrada y un mal sitio para quedarse diez años: el cuerpo se resiente y el sueldo no sube con la antigüedad. La salida natural es hacia almacén y logística —preparación de pedidos, carretillero con su carné, jefe de equipo de reparto— donde el sueldo es parecido al principio pero el horario es fijo, no llueve dentro y sí hay a dónde subir. Si vas a estar un tiempo en el reparto, sácate el carné de carretillero por el camino: es corto, barato y es el que abre esa puerta.
Todo lo de arriba es del oficio y vale en cualquier sitio. Lo que cambia de una ciudad a otra es quién contrata, en qué mes y cuánto cunde el sueldo una vez pagado el alquiler: eso está en las guías por ciudad, que van por separado a propósito para no mezclar las dos cosas.