Es el oficio con más ofertas abiertas todo el año y con la puerta de entrada más ancha. También es donde más gente dura tres meses y se va. Esto es lo que conviene saber antes de decir que sí.
El salario de camarero lo fija el convenio de hostelería de tu provincia, y por eso cambia tanto de una a otra: por el mismo trabajo puede haber doscientos euros de diferencia entre dos ciudades que están a una hora. A jornada completa, lo normal es moverse entre 1.200 y 1.500 € netos al mes, con catorce pagas o con las pagas ya prorrateadas.
Encima de esa base van los pluses, que no son propina ni un detalle del jefe: están en el convenio y hay que cobrarlos.
La cuenta que hay que hacer no es cuánto te pagan al mes, sino cuánto te pagan por hora de verdad. Un sueldo de 1.400 € con cuarenta horas semanales está bien; ese mismo sueldo haciendo cincuenta y cinco horas sale por debajo del mínimo.
El trabajo en sí se aprende en dos semanas. Lo que quema es el turno partido: entras a las doce, sales a las cuatro, vuelves a las ocho y terminas a medianoche. Entre medias tienes cuatro horas muertas que no son tuyas ni son del trabajo, y si vives lejos ni compensa volver a casa.
Antes de aceptar, pregunta tres cosas concretas:
Si en la entrevista no te dan una respuesta clara a estas tres, la respuesta ya la tienes.
Menos de lo que crees. Para barra y sala, en la mayoría de sitios basta con:
Lo que no te hace falta: titulación de hostelería, experiencia previa demostrable ni un currículum bonito. En este oficio se contrata por actitud y disponibilidad.
Las ofertas buenas de hostelería casi nunca llegan a los portales grandes: se cubren antes. El orden que funciona es este.
Camarero es de los pocos oficios donde en dos o tres años puedes pasar a jefe de rango o encargado de turno, y de ahí a encargado de local, con sueldo bastante por encima. El camino no es formarse: es quedarse en un sitio el tiempo suficiente para que se fíen de ti con las llaves y la caja. Cambiar de bar cada cuatro meses paga igual el primer año y te deja en el mismo sitio el quinto.
Todo lo de arriba es del oficio y vale en cualquier sitio. Lo que cambia de una ciudad a otra es quién contrata, en qué mes y cuánto cunde el sueldo una vez pagado el alquiler: eso está en las guías por ciudad, que van por separado a propósito para no mezclar las dos cosas.